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Banderas de Nuestros Padres

enero 27, 2007

Aún si uno no sabe nada sobre la batalla de Iwo Jima (me incluyo), tiene que conocerla a través de la foto de los seis hombres levantando la bandera de Estados Unidos. Esta imagen se ha vuelto icónica para los norteamericanos, un símbolo de heroísmo que de seguro ha cobrado más relevancia luego de los atentados del 11 de septiembre. Pero la historia detrás de esta fotografía es mucho menos romántica de lo que se puede creer, o al menos así lo plantea el genial Clint Eastwood en su más reciente filme, La Conquista del Honor.

Más que un film sobre la batalla propia, es la historia de los seis hombres que levantaron aquella bandera, o por lo menos de los tres que salieron vivos: John Bradley (Ryan Phillippe), Rene Gagnon (Jesse Bradford) e Ira Hayes (Adam Beach). Luego del suceso, los tres fueron retirados del campo de batalla y llevados de vuelta a Estados Unidos, como una maniobra propagandística del gobierno para vender bonos y así poder costear el pelear una guerra en la que (como siempre), nadie los había llamado en primer lugar.

 

 

Si uno le cree al film de Eastwood (y esto tal vez ya haya sido corroborado en algún texto histórico), la historia fue completamente distinta. La bandera fue izada por otro grupo de hombres, e inmediatamente retirada al ver los altos mandos las posibilidades que tenía como símbolo de propaganda. Ahí fue cuando entraron Gagnon, Bradley y Hayes, junto a otro grupo de soldados a poner la bandera de repuesto, luego de que sus sucesores ya habían batallado con las tropas japonesas en la colina. Y fue esa imagen la que se capturó y que luego se volvió famosa en el mundo entero.

Los tres hombres saben que estuvieron ahí, pero sobre el resto, queda la duda (la foto no muestra ningún rostro). Y al saber que ellos fueron un mero reemplazo para los verdaderos soldados que emplazaron la bandera, el saberse unas herramientas de publicidad del gobierno termina por afectarlos. Gagnon disfruta de la atención, el volverse una super-estrella y Bradley trata de mantenerse al margen del circo. Hayes, por su parte, es el que más sufre. Lleno de culpa por haber dejado en el campo de batalla a sus compañeros, encuentra refugio en el alcohol, lo que lo vuelve una persona violenta y resentida. De lejos, es la honesta y emotiva actuación de Adam Beach lo que queda en la memoria.

Lo que Hayes siente es el mensaje que Eastwood trata de dar con esta película. Ser un héroe implica mucho más que sobrevivir y hacer grandes cosas; estos tres hombres tuvieron su valor, pero así también los demás soldados que murieron en Iwo Jima y que por el sólo hecho de no haber vuelto, la historia los ha condenado al olvido. Es un recordatorio del valor de todos estos soldados, y de que cada uno luchó por su país y merecen ese reconocimiento, uno que no se puede encapsular en una sola fotografía.

Con esto, la batalla pasa a un segundo plano; ciertamente, las escenas de combate son emocionantes y filmadas con una crudeza y poder innegables, en una técnica que se viene usando desde que Steven Spielberg demostró su efectividad en Rescatando al Soldado Ryan: mostrar los horrores de la guerra sin adornos. Pero la batalla es apenas el punto de partida para una historia cuyo único defecto es tal vez querer abarcar demasiado: las escenas en el presente, con el hijo de Bradley escribiendo un libro, resultan a la larga innecesarias y sólo aportan demasiado melodrama llorón a un film que no lo necesita.

 

 

Es una buena lección de historia respecto a una batalla clave en la II Guerra Mundial, que tuvo mucho más importancia de lo que puede mostrar una verdadera fotografía. Eastwood dirige con la mano de un maestro, evitando excesivo patriotismo en una historia que pudo haberlo tenido a raudales (no tiene empacho tampoco en criticar al gobierno estadounidense de la época, sus afanes de seguir la campaña y la poca consideración que tenían con los hombres caídos). Interesante película, de un director que ya demostró hace rato que no tiene que demostrarle nada a nadie.

¡Que venga Cartas desde Iwo Jima!

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2 comentarios
  1. Que bueno saber que uno no se encuentra solo, por este mundo…el blog es como tirar una botella con un mensaje por el mar…me alegra encontrar grandes sitios, como el tuyo!!!desde ya te agrego a mis favoritos para seguir tus comentarios.Desde Chile muchos saludos

  2. Que buen texto. Ayer vi Flag of our fathers. La encontré muy buena, un sólido guión que deja en claro las intenciones del gobierno gringo. Excelente interpretación por parte de los soldados. El conflicto mental para aquellos… o mejor dicho… “quien” tenía algo de honor. A lo mejor más rato veo Letters..Saludos!!!

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