Skip to content

MUFF 2009: El Cine Australiano Actual

agosto 24, 2009

El Festival Internacional de Cine de Melbourne es uno de los eventos cinematográficos de mayor prestigio en esta ciudad, el esperado por todos los fanáticos cada año, el Melbourne Underground Film Festival es su hermano menor rebelde y menos conocido, la oveja negra de la familia.

El MUFF es la protesta hecha un festival. Su creador y organizador es Richard Wolstencroft, un tipo alto y gordo con una labia potente y sin miedo para dar sus opiniones a voz en cuello y sin tapujos. El texto de bienvenida en el folleto informativo empieza con un nada sútil Fuck you a todos aquellos que suelen abocar por el cine alternativo e independiente pero siguen rindiendole culto a los multicines y a las funciones del festival mayor.

Así, durante los últimos diez años, MUFF se ha esforzado por dar a conocer a cineastas locales e internacionales de pocos recursos, pero de grandes ideas, que no tendrían la oportunidad de mostrar sus obras en otros circuitos. Un apreciable esfuerzo cultural que refleja sus raíces independientes hasta en su organización: las funciones se realizan en distintos bares de la ciudad, donde la gente se amontona en sillas plegables frente a un proyector para ver cine y tomar cerveza en cantidades.

Supuestamente, Wolstencroft y sus secuaces están remediando los problemas del cine australiano actual. Por ello resulta apropiado que abran el festival con Into the Shadows, un documental que detalla los altos y bajos de la cinematografía local.

Australia se apuntó un temprano hito en la historia del cine mundial con The Story of the Kelly Gang, el primer largometraje hecho a nivel mundial. Sin embargo, el posterior florecimiento del cine local se vio frenado por la Segunda Guerra Mundial y no fue hasta los 70s que volvió a renacer. La aparición de cineastas como Bruce Beresford o Phillip Noyce le dio una nueva voz al cine de este país; y sus propuestas se vieron apoyadas por público y crítica.

Esto hasta la aparición de los multicines, que pronto dejaron fuera de combate a salas alternativas como el Valhalla o el Electric Shadows en Canberra, un cine al estilo antiguo que se ha convertido en un mito para varios cinéfilos. El film es en parte un afectuoso homenaje a estas épocas, donde cada propuesta, sin importar que tan experimental, encontraba un público. Ver videos de la clausura del Electric Shadows (que luego se convertiría en un multicine, obvio), resultó emotivo. Nunca he ido, pero si me dio algo de pena y me hizo acordar las salas que yo visitaba cuando era joven, el Alcazar (¿Se acuerdan cuando tenía dos salas?), el Real que hasta ahora sigue abandonado y el Orrantia, ahora convertido en una iglesia evangélica o algo por el estilo.

Sin embargo, el documental también es bastante crítico y lo demuestra al hablar del panorama actual. Para el director, Andrew Scarano, el problema es doble. Por un lado, están las mismas salas, reacias a programar el cine nacional y dándole mayor cabida al producto hollywoodense, al igual que el público. Y por otro lado, están los cineastas, herméticos, que deciden no arriesgarse y tratar de llegar al gran público mediante filmes de género transgresores, en vez de eso trabajando en proyectos demasiado personales y densos que nadie entiende salvo ellos. Las peliculas australianas más vistas a nivel internacional son filmes de terror como Wolf Creek de Greg McLean, o películas sobre criminales como Chopper de Andrew Dominik; ambas obras de género bien recibidas por público y crítica. El problema parece ser que ningún cineasta quiere hacer este acercamiento.

Lo más interesante es que, a pesar de encontrarse al otro lado del mundo y dentro de una cultura totalmente distinta, el estado del cine australiano actual puede compararse un poco con el peruano. El poco apoyo que reciben los filmes nacionales, de parte de público y crítica y la falta de salas alternativas que le puedan dar un espacio (una queja que suelo escuchar bastante) es algo ya bastante documentado. Y muy pocos directores en el cine peruano suelen arriesgarse con filmes de género y los que lo hacen, no tienen buenos resultados (véase Mañana te Cuento o La Gran Sangre). Sería una manera de acercarse al público masivo, pero en vez de eso apuntamos a las obras artísticas y personales que dificilmente pueden encontrar un hogar. La industria en Australia refleja bastante esta situación

Into the Shadows resulta entonces bastante informativa y algunas de sus observaciones sobre la industria bien pueden aplicarse en cualquier parte. Así se inicia el MUFF, que promueve la diversidad en el cine australiano y con un programa dedicado al cine de género (terror, suspenso, drama) y a propuestas alternativas, promete un cine muy pero muy distinto.

From → Uncategorized

2 comentarios
  1. Este cine alternativo lo comparas con el nacional y tienen el mismo problema de difusión

  2. No es sólo el cine alternativo, parece que el cine australiano tiene el mismo problema de difusión, al igual que el peruano… aunque supongo que lo mismo puede decirse de varios países.Gracias por el post!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: