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Impresiones de Melbourne

septiembre 3, 2009

Ya estoy pronto a cumplir dos meses en Melbourne; se siente como el doble de tiempo. Aunque todavía no soy un experto en la ciudad – hay muchos lugares que aún no se me ocurre visitar – si he podido observar ciertas costumbres o cosas raras que han descuadrado un poco mi punto de vista sudamericano:

Juerguea temprano. La costumbre es que la gente se va a tomar unos tragos apenas sale de trabajar. Es común que los bares estén repletos a las seis de la tarde; y tampoco resulta raro ver a gente borracha en la calle haciendo escándalo a las ocho de la noche. Esto significa que las juergas suelen acabar temprano, a la una o dos de la mañana; justo cuando en Lima uno está saliendo.

¿Donde está mi Whopper? Si vienes acá a buscar un Burger King (y en verdad, ¿para que vas a ir al culo del mundo a buscar un Burger King?) no lo vas a encontrar. Como acá ya existía una cadena con el mismo nombre, le pusieron Hungry Jack’s. Pero al final es la misma comida grasosa que te tapa las arterias.

Comercial de Bennetton. Melbourne es una ciudad multicultural; aquí se puede encontrar gente de todas partes: chinos, japoneses, malayos, indonesios, hindues, alemanes, peruanos (cuando no; en cualquier parte del mundo hay un perucho), colombianos, chilenos, daneses y un largo etcetera. Es tanto que a veces uno no se da cuenta que está en Australia, porque justamente lo que falta son canguros.

Estudia a la carrera. En mi universidad un semestre normal solía durar cinco meses. Acá dura con las justas tres (y eso porque a la mitad dan dos semanas de descanso). Me parece increíble que ya estoy a la mitad del semestre; pareciera que empecé ayer. El ritmo de estudio es acelerado, y se aseguran que te mantengas ocupado.

Calor y frío. El clima es totalmente impredecible aquí. Es común que en un sólo día llueva, corra viento, salga sol, haga frío y luego empiece a llover de nuevo. Hoy, tras una mañana soleada (hace tiempo no salía a la calle en manga corta) de repente empezaron a sonar truenos fuertisimos que me hicieron saltar hasta el techo; sonaba como si un avión se hubiese estrellado al lado. De ahí empezó a llover a cántaros. Así es todos los días, si es que le aciertas con la ropa que te pones, te aplaudo.

Los estilistas mejor pagados. Me acuerdo que en Lima renegaba cuando me cobraban más de 20 soles por un corte de pelo; simplemente me parece que cobrar arriba de eso es un abuso. Acá, el que te pasen las tijeras cuesta entre 20 y 50 dólares. Aún no me corto el pelo y estoy seriamente pensando en coger una máquina y experimentar en mi propia cabeza, a ver que sale.

Cosas que no he visto desde que llegué. Gente tocando bocina, policías y perros callejeros.

Veremos que otras cosas estaré diciendo dentro de unos meses…

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3 comentarios
  1. "Cosas que no he visto desde que llegué. Gente tocando bocina, policías y perros callejeros."¿Piedras en la calle?

  2. jajaj exelentee.. informame mas!!! q maravilla yo le encuentro el lado cheveeree a todo.. y tiene q ser una pasadaaa vivir alla!!! besoooooo.. y si te extraño mucho… solo q volvi a la xamba hace 2 semanas …. toy full te quello mandame email!

  3. manad mas apreciaciones de un preucho en AUS

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