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Quiero Creer

noviembre 3, 2012

Poderes Ocultos, actualmente en cartelera, trata sobre el fascinante tema de los psíquicos y la existencia de lo paranormal; aún así, resulta un fiasco, al querer ser otra película del terror más del montón, con Robert De Niro haciendo de villano sobrenatural, cuando pintaba como algo mucho más serio.

Sin embargo, plantea un conflicto interesante: la ciencia y el razonamiento en contra de lo inexplicable. Hay gente que desecha de plano la posible existencia de fantasmas, clarividencia, hechos inexplicables, etc, buscándoles siempre explicaciones racionales; mientras que otros son mucho más susceptibles a estos hechos o juran haberlos vivido de primera mano. Personalmente, yo creo en todo esto. El gran Winston Zeddemore lo dijo mejor que nadie:

No me refiero sólo a lo que uno ve de niño en la oscuridad de su cuarto, donde sabes que la mente te juega una mala pasada, como ver la silueta de Freddy Krueger cuando en verdad es un saco colgado de un perchero. La figura negra que vi correr en el pasillo del departamento de Jorge Basadre, mientras el perro ladraba sin parar y que me hizo encerrarme en un cuarto por horas, maldiciendo al resto de la familia por dejarme solo. La visita al hotel de turistas en Chimbote, donde dormí en la cama de Al Capone y donde una foto de un pasadizo me devolvió un manchón marrón que parecía una cara sonriente una vez pasado por el efecto negativo del Photoshop.

No sólo es en Perú donde me he topado con estas historias. En el Pabellón R de la Universidad de Antofagasta rondaba el Chaqueta Negra, un suicida que rondaba los salones de clase a horas de la madrugada, con los vigilantes tan acostumbrados a su presencia que lo trataban como una persona más.

El Princess Theatre en Melbourne tiene su sórdida leyenda acerca de un actor que cayó fulminado por un ataque cardíaco en medio de una actuación de Fausto; su posterior presencia fue tan recurrente que hasta hace poco le reservaban un asiento en la tercera fila en cada función.

Aún si hay hechos que se comprueba son falsos, siempre dejan abierta la fascinante posibilidad de que podría tener orígenes paranormales. Todos hemos disfrutado de la historia de la Casa Matusita, de la leyenda urbana de la persona que decidió pasar una noche en el lugar sólo para salir corriendo despavorido y vuelto loco; en verdad se trata de un anodino local de la Avenida Wilson. Yo me he jactado de haberme desdoblado más de una vez, que mi alma se fue en un viaje astral mientras dormía; ese sentimiento de pánico y terror al estar consciente pero sin poder mover un músculo es un documentado estado de semi-conciencia bastante común.

Sin embargo, siempre queda la posibilidad: ¿Y si…? De ahí que lo inexplicable resulte tan fascinante:  ver la cara de Jesús en un vaso de agua, la existencia de Pie Grande, la popularidad de Justin Bieber, y un largo etcétera. Es todo un mundo aparte y si me preguntan, yo soy creyente.

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