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Regalos

noviembre 22, 2012

Como prácticamente todo el mundo, yo creía en Papa Noel cuando era niño. Soñaba con lo que me iba a regalar, era el primero en querer abrir los regalos luego de la obligatoria cena con la familia y luego ya no me importaba nada más que jugar con mis cosas nuevas. Me lo imaginaba llegando en su trineo y bajando por la chimenea con su gran saco lleno de regalos.

Sin embargo, conforme uno crece, va dándose cuenta que todo eso es un gran cuento. Mis hermanas fueron las encargadas de desinflarme el globo hace ya años, cuando, lleno de ilusiones, escribí mi acostumbrada carta a Papa Noel (esperando que el pobre viejo use lentes gruesos, porque mi letra siempre ha sido minúscula – sólo por eso, debí ser doctor) con una larguísima lista de regalos, desde un juego de mesa hasta un libro de Gary Larson. Ellas no perdieron tiempo en revelarme que no había Papa Noel y que eran mis padres los que compraban los regalos. Opté entonces por no abusar, no pedir nada, esperar a ver que me regalaban y así se ha mantenido hasta hoy.

Claro, conforme uno crece el chiste de la Navidad ya no son los regalos, sino más bien la cena y la posterior juerga con los amigos o familiares (algo que ya se ha vuelto toda una tradición). Siempre es bueno recibir algo, pero yo ya no me hago problemas, y darme regalos resulta bastante sencillo; siempre acabo con exceso de libros o de camisetas.

Tal vez me habré vuelto cínico en cuanto a las fiestas. Para toda esa gente no creyente, que piensa que la Navidad y otras fiestas son un día más en el calendario, los que ya abandonaron toda la fantasía de su niñez, El Origen de los Guardianes fue hecha para ellos.

En esta película infantil, personajes del imaginario colectivo infantil se convierten en un grupo de superheroes. Papa Noel es un ruso musculoso y lleno de tatuajes; el Conejo de Pascua, un guerrero amazónico armado de boomerangs; el Hada de los Dientes es mitad mujer, mitad colibrí; y Meme, el Hombre de Arena que nos hace dormir, es un mudo venerable, sabio y con un peinado estilo Saiyajin. Al mejor estilo de Avengers, se reúnen para hacerle frente al Cuco.

Antes que me pregunten que he fumado y cuanto cuesta, debo decir que esta es una de esas películas que lo devuelve a uno a ser niño. Con cada personaje a cargo de su propio reino – el taller de Papa Noel es manejado por monosilábicos Yetis y duendes mongólicos – es un mundo de fantasía elaborado donde todo es posible. Y hace a uno darse cuenta de que la imaginación y la fantasía nunca se pierden, sólo están bien guardadas. Es bueno dejarlas volar de vez en cuando.

Papa Noel, si lees esto, los Playstation 3 están bien baratos por estas épocas…

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