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Palabras Viajeras

marzo 21, 2013

A veces me han preguntado: ¿que tipo de libros me gusta leer? Nunca he tenido una respuesta definitiva; sólo sé que tengo predilección por autores latinoamericanos. He leído muy poco en inglés. En Melbourne, me paseaba horas por la biblioteca sin reconocer a ningún autor. Al final leía lo que me recomendaban mis profesores de la maestría, o cualquier libro en el que se haya basado una película, lo que me introdujo a varios autores de terror y ciencia ficción. De esa experiencia saqué un gusto por las historias surreales de Haruki Murakami o los retratos de familias disfuncionales de Jonathan Franzen (Los Simpsons son una zapatilla al costado).

Pero lo mío siempre han sido autores latinos y casi siempre contemporáneos; hace poco, logré encontrar una tendencia entre todos los que leo. Prácticamente todos mis autores favoritos han pasado largas etapas en el extranjero, o aún residen ahí.

Debe ser porque me identifico con la experiencia de vivir en otro país. Vengo de una familia nómade: nací en Marcona, en Ica, pasé mi infancia en un campamento minero en Honduras, estudié mi carrera en Chile, hice mi maestría en Australia; y cuando no estaba cambiándome de país, nos mudábamos de casa a cada rato. Sin ir más lejos, en mis tres años en Oz, viví en seis casas. Sé de sobra lo que es tener que mudarse a un lugar nuevo y empezar desde cero. Me gusta pensar que yo y mis hermanas tenemos capacidad de adaptación; no nos hacemos problemas si es que tenemos que irnos a otro sitio.

También sé que un escritor está formado por sus experiencias. El tiempo en el extranjero que pasaron muchos estos autores influenció para siempre su escritura y también busco algo parecido para mí: el vivir tantas experiencias como sea posible, conocer sitios nuevos y gente nueva, tener aventuras, y así tener cosas de qué escribir.

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Julio Ramón Ribeyro es tal vez una de mis más grandes influencias; creo que no hubiese empezado a escribir cuentos si no hubiese leído La Palabra del Mudo tantas veces (en especial Alienación, la historia del tristemente célebre Bobby López). Tan fanático era que empecé a escribir un diario luego de leer La Tentación del Fracaso, incluso siguiendo el mismo formato.

Ribeyro repartió su tiempo entre Lima y París y su obra lo refleja: el primer tomo son historias urbanas de Lima; el segundo y parte del tercero están ambientadas en Europa; y el cuarto vuelve al Perú, apelando bastante a la nostalgia del autor. Es una experiencia que me gustaría tener para luego, al igual que él, vivir frente al mar y dedicarme sólo a escribir.

Alberto Fuguet pasó su infancia en California; desde entonces muchos de sus libros hacen la comparación entre la vida idilica en Los Angeles y en Santiago durante y después de la dictadura. Me identifico con Fuguet más que nada porque los dos somos cinéfilos obsesivos. En Las Películas de Mi Vida, relata los recuerdos de un personaje en base a las películas que vio durante toda su infancia, relacionándolas a los momentos importantes. Por más que yo tratase de contar algo así, no podría: mi memoria es tan mala que sólo me acuerdo de haber visto La Historia Sin Fin de niño.

En una crónica de viaje, Fuguet hace un recuento de todas las ciudades que ha visitado, pero basándose en las películas que vio ahí, en que cine y con quien. Esto es algo que si me acomodaría, ya que llevo un registro de cada película que veo en el cine desde hace diez años (al parecer también tengo tiempo libre). Y cada una de cierta manera trae recuerdos, de alguna ciudad, o de alguna persona en particular.

Fuguet tiene además una forma particular de ver el turismo. La primera vez que vino a Lima, le preguntaron que sitio le gustaría conocer. Él escogió ir al Colegio Leoncio Prado, a la calle Diego Ferré… en suma, a todos los escenarios principales de La Ciudad y Los Perros. Hay gente que escoge ir a museos cuando viaja. O a restaurantes. Fuguet quiere ir a todos los sitios donde se dio un proceso creativo, lugares inmortalizados en libros, películas o canciones, como las escaleras de Philadelphia que sube Rocky a la hora de terminar triunfal su entrenamiento. Deben haber mil sitios por conocer bajo ese criterio. Algún día visitaré Nueva Zelanda y la Tierra Media – Hobbiton aún está ahí y uno puede dormir en la casa de Bilbo Baggins.

Alberto-Fuguet

Leo a autores con experiencia en el extranjero porque a veces me siento igual; espero también que tanto viaje de alguna manera llegue a influenciar mis escritos. Me ha ayudado a descubrir tambien que no soy de quedarme en un solo sitio por mucho tiempo – lo mio es viajar y conocer mundo. La próxima vez que me pregunten que tipos de libros leo, o que autores, ahora ya sé que responder.

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