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La Ciudad Es Protagonista: Entrevista a Eduardo Mendoza

octubre 13, 2013

Esta semana se estrena El Evangelio de la Carne, el nuevo film de Eduardo Mendoza. Es una drama coral que entrecruza las historias de tres personajes: un policía desesperado con una esposa enferma, un ex alcoholico en busca de la redención y un barrista de la U que lucha por sacar a su hermano menor de la cárcel.

Es un film donde la ciudad de Lima es tan protagonista como sus personajes: sus calles, personas y costumbres son retratadas de manera fiel, dando un retrato de esta caotica ciudad en la que vivimos. Representa además un claro desarrollo de su director, tanto en lo temático como en lo técnico, siendo tal vez su película más personal.

Conversé con Eduardo Mendoza acerca de la película, su carrera y el cine peruano, a continuación.

La siguiente entrevista fue publicada en versión resumida en el diario El Peruano el día 3 de octubre. Esta es la conversación completa.

 

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La película ha sido filmada dentro de las barras bravas y en la hermandad del Señor de Los Milagros.  ¿Cómo fue la experiencia de haber filmado en estas condiciones?

Fue complicado. Primero, para el tema de la procesión, nosotros necesitábamos llegar cerca del altar, lo cual era complicado, no sólo por la cantidad de gente que hay alrededor, sino también porque hay todo un protocolo y una seguridad. Estuve pidiendo el permiso con el presidente de la hermandad cerca de cuatro años. Nos dieron el permiso y pudimos estar ahí. Igual es complicado; tienes una multitud que te lleva como una marea. Aparte eran escenas bien intensas, con harto valor dramático.

Lo de las barras, tuvimos el apoyo no de barras organizadas sino de hinchas de la U y Alianza para ciertas escenas. En general, la película en ese sentido es muy viva y muy real. Ha sido rodada por casi todo Lima y los cambistas son los cambistas, los hinchas son los hinchas, los fieles de la procesión son los fieles.

Se podría decir que Lima es tan protagonista de la película como los personajes.

Sí, definitivamente la ciudad es una protagonista muy importante en la película. Están sus mercados, sus cementerios, sus estadios. Está la analogía de los fieles al Señor de los Milagros, a esta hermandad, que son como una familia y el grupo de barristas. Comparten una serie de rituales, de códigos y así como los hinchas tienen en un estadio el templo al que van a cantar, de alguna manera a hinchar, adorar a sus jugadores, a sus ídolos, por otro lado están los templos, las iglesias, los lugares donde se reúnen. Trata acerca de estas familias no sanguíneas, pero que se crean.

Dos temas importantes en la película son el fútbol y la religión, que aquí en Lima generan bastante pasión. Cada uno a su manera genera fanatismo. ¿Fue tu intención hacer este contraste?

No en el sentido de generar polémica, sino porque son dos temas que a mí siempre me han interesado. De hecho, yo iba al estadio con mi papá desde muy niño, he ido toda mi vida. He ido por un tiempo a la barra, por casi cinco años; he estado muy cerca a ese mundo. Por otro lado, mi padre siempre ha tenido un interés por una búsqueda espiritual, entonces también lo he acompañado a diferentes religiones o grupos que intentaban ese desarrollo espiritual. He estado también cerca a este mundo, es algo con lo que he crecido y siempre ha estado ahí, que he querido tocar en la película.

El tema de la fe también está muy presente en las tres historias. ¿Qué tan importante fue para ti mostrar esto en la película?

Por un lado está la fe entendida como la creencia en algo inexplicable o algo que va más allá de la razón o de tu entendimiento; la existencia de algo divino o una energía superior. Pero la fe de la que también habla la película es la fe entendida como una lucha por conseguir lo que uno quiere. La fe entendida como una apuesta, como un acto de rebeldía; de intentar lograr lo que uno quiere a pesar de la cantidad de obstáculos que puedan haber en el camino. También existe esa fe que quizás es la que está más presente en la película. Son tres hombres llevados al límite por intentar salvar a los suyos, a sus seres más queridos y de alguna manera redimirse. Tienen esta fe que los empuja a intentar conseguirlo, a pesar que en algunos casos pareciera que todo está en contra.

¿Hay algún cineasta o película en particular que te haya influenciado a la hora de hacer este film?

De manera clara, consciente, que haya tenido un referente puntual, no. Dentro de tantos directores que me interesan, si tuviese que mencionar uno, sería Scorsese. Creo que en películas como Toro Salvaje o Taxi Driver, tiene esta búsqueda de sus personajes de alcanzar la redención. En muchas de sus películas, los personajes tienen este ascenso y luego esta caída. Se tocan temas como la lealtad al grupo al que perteneces, el respeto, el tema de la familia, en fin. Tanto a nivel cinematográfico como al nivel de los temas que toca, es quizás el director con el que más afín me siento. También comparte el hecho de hacer grandes películas pero a la vez accesibles al público, un tipo de cine que no es sólo para festivales sino que puede ser una gran película y que la puede ver cualquiera.

 

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A lo largo de tu filmografía, has trabajado en varios géneros como la comedia y ahora, drama. La película además muestra un desarrollo en lo temático y en lo técnico. En base a todo esto, ¿dirías que es tu película más personal?

Sí, sin duda. De hecho, cada película tiene su tiempo y su propio contexto. Mañana Te Cuento fue una película que hicimos con amigos de la universidad, la mayoría muy chicos, de 24 o 25 años, con presupuesto mínimo. Siendo nuestra primera película, fue una sorpresa que terminara siendo un éxito. Fue hecha por un grupo de chicos que recién estaban iniciándose en su primera película.

Definitivamente, los temas que más me interesan los he tocado en esta película y ya un poco con el oficio y experiencia de venir de estas películas, de haber rodado series, publicidad, en fin. Cojo la película en un momento personal y profesional en el cual podía manejar un guión de esas características.

La película estuvo en el Festival de Lima, donde fue muy bien recibida e incluso ganó el Premio del Público. Además está el momento que estamos viviendo este año, donde una película nacional ha sido un tremendo éxito de taquilla, independiente de la película en sí. Tienes un público muy deseoso de ver más películas nacionales. Tomando en cuenta todo esto, ¿qué expectativas tienes de la película y de su estreno?

La respuesta de la gente en el festival nos sorprendió mucho. Hicimos dos pasadas con un grupo de gente pequeño antes de presentarla, unas 20 o 25 personas y salieron muy movidas. Pero lo que pasó en el festival fue sorprendente. En la primera pasada, la gente se quedó siete u ocho minutos aplaudiendo de pie y en las siguientes funciones pasó lo mismo. No sólo te decían “que buena la película”; la gente salía muy tocada, gente llorando, me buscaba gente que no me conocía y me abrazaban a mi o al productor. Mi productor es el productor de Lombardi, él tiene 36 películas y en la última pasada me dijo: “Yo tengo 36 películas, he estrenado en todos lados, en todos los festivales y nunca he visto una respuesta del público así”. Fue emocionante por un lado y sorprendente el que haya tocado ciertas fibras en la gente.

Yo espero que ahora la película pueda difundirse para que haya la oportunidad. Yo no tengo el discurso de “Apoyen el cine peruano”. Hay que apoyarlo pero desde otras perspectivas. Pero no puedes obligar al público a que vaya a ver algo que no le interesa, pero sí tiene que tener la oportunidad de enterarse de que existe esta película, de que al menos está en condiciones sino iguales con las películas norteamericanas, al menos que tenga un espacio. Ya después irá la gente y la verá. Yo no les voy a pedir que vayan o que la recomienden. La verán y si les gusta, si sienten que es una película que vale la pena, la gente va a salir y va a hablar. Es muy importante la primera semana, que la gente se entere de la película. La expectativa es esa, que en la primera semana vaya mucha gente y confío en que suceda lo mismo que en el festival, que a la gente le guste mucho la película y a partir de ahí, más allá del marketing y de la publicidad que podamos hacer, que no es mucha porque no tenemos plata, sea el boca a boca el que ayude a venderla.

¿Qué planes tienes para la película luego de su estreno en Lima?

Hemos recibido algunas invitaciones del festival de Viña del Mar, de Cartagena, de La Habana en Cuba. Ahora hay un tema con los festivales, algunos te exigen estrenar. Tienes que ir viendo con cuidado para dónde vas. Terminado el festival recibimos seis invitaciones. Hay una posibilidad de que la película se estrene comercialmente en Europa, en tres o cuatro países, lo que sería increíble. Es muy poco común que una película latinoamericana se estrene comercialmente en Europa.

¿Crees entonces que la película pueda funcionar en un mercado extranjero? Yo creo que sí, a pesar de que trata de temas cercanos al Perú.

Al final, los temas de fondo son los mismos acá o en la China. El tema de la lealtad, la búsqueda de redención, los lazos con los seres queridos, sean tu familia directa o el grupo de barristas o la hermandad. Son temas que nos mueven a todos los seres humanos, estamos en ese camino y en esa búsqueda constante. Creo que más allá de que toda película tiene una idiosincrasia y una forma de ser, de comportarse o de hablar que puede tener cualquier ciudad, si se logra ir más abajo, la película puede funcionar en cualquier lado.

¿Qué opinión te merece el cine peruano actual? ¿Cómo ves su situación ahora a como estaba hace diez años, por ejemplo?

Bueno, si hay un cambio grande. Hace diez años, cuando estaba en la universidad, fuera de Lombardi que tenía cierta regularidad, o   por ahí Augusto Tamayo o Chicho Durant, no había una constancia y regularidad en las películas. Tenías las de Lombardi, una cada dos o tres años, por ahí una película más, pero la oferta era muy pobre. Era muy poca gente dedicada a hacer cine.

Sí ha habido un cambio fuerte. A mediados del 2000 empieza una nueva generación. Yo hice Mañana Te Cuento, Frank Pérez-Garland hizo Un Día Sin Sexo, Josué Méndez hizo Dioses. A partir de ahí hasta hoy, la mayoría de nosotros tiene dos, tres, cuatro películas; se han sumado otros directores que están entre los 35 y 40 años. Te podría mencionar a Héctor Gálvez, Fabrizio Aguilar, Frank Pérez-Garland, Claudia Llosa, Josué Méndez, Alvaro Velarde, Fernando Villarán, Adrián Saba, Dorian (Fernandez-Moris), que hizo Cementerio General; tranquilamente hoy habrán unos 15 directores que ya o han hecho una primera película o que ya están en la segunda o tercera. Eso hace diez años era impensable. A eso tienes que sumarle a los hermanos Vega, que ganaron en Cannes. Muchas de estas películas han tenido un recorrido internacional interesante. Sumado a eso hay ahora otras películas que están funcionando en términos de asistencia de público.

Si la película gana en festivales obviamente estaré contento, pero me interesa más que la película funcione en mi país. Que la gente la vea, la discuta y que además refleje y se sienta un poco la ciudad, las calles que recorremos, los lugares donde comemos, los lugares donde rezamos, en fin. Me interesa mucho que la película sea un punto de reflexión, de debate o de conversación, más allá de cómo le pueda ir afuera.

 

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