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Cine Sobre Cine

noviembre 24, 2016

 

solos11

 

Solos de Joanna Lombardi es una road movie, de esas donde – esto es una frase conocida pero se aplica – el viaje importa más que el destino. Pero también es un oportuno comentario sobre el estado actual del cine peruano y las dificultades que enfrenta en su eterna batalla para encontrar un espacio en nuestra cada vez más abultada – y a veces limitada – cartelera.

Diego Lombardi, Wendy Vásquez, Rodrigo Palacios y Alberto Rojas Apel interpretan a unas versiones ficticias de sí mismos (o al menos eso se debe entender, porque usan los mismos nombres), cuatro cineastas que, provistos de una pantalla inflable, equipos, una camioneta y una paciencia de santo, viajan por la sierra y selva proyectando su película en los pueblos remotos. El film – que nunca vemos – fue un fracaso, los cines de la capital les han cerrado las puertas y no queda otra que irse de gira y encontrar un público.

Esta situación será tristemente conocida por más de un cineasta local que ha tenido dificultades para encontrar un espacio en salas, o siquiera para poder durar más de una semana sin que los manden a mudar; y es que el cine peruano en este momento se encuentra explotando una veta comercial que no deja mucho lugar para otro tipo de propuestas. Lo ideal sería que los proyectos hechos específicamente para ganar en taquilla puedan coexistir con películas más personales, de autor; después de todo, ambas son válidas. En este caso, aún no hemos alcanzado ese equilibrio – pero ese ya es tema para otro texto.

Solos reflexiona sobre esta situación y, por esas cuestiones del destino que sólo entienden nuestros Seres Supremos, termina comentando su propia situación luego de que algunos cines la removieran de circulación tras apenas un día de estreno. Por ello, va a ser imposible divorciar el filme de la controversia. Termina siendo una película que casi nadie fue a ver… sobre una película que casi nadie fue a ver. Todo un ejercicio metatextual que tal vez no se proponían, pero que le da al proyecto otra dimensión.

El maltrato hacia el segundo filme de Lombardi es, en todo caso, una gran injusticia, ya que se trata de una propuesta interesante. Como toda road movie, no tiene un destino trazado; es una serie de viñetas donde vemos a cuatro amigos viajando por carretera y conversando sobre el cine, la vida, o simplemente tonteando. Este aire improvisado y relajado le da a todo gran naturalidad, algo que podría poner a prueba la paciencia de varios (a juzgar por la pareja en el cine que lo consideró un buen momento para ponerse a conversar a gritos). Ciertamente, un filme que dedica una escena de más de diez minutos a sus personajes detallando uno de esos juegos sencillos que aparecen en todos los viajes de carretera para paliar el aburrimiento (“Con quien cruzo el puente”, “Ha llegado un barco cargado de…”, “cuenta cuantos autos son azules”, etc.) puede no ser del gusto de todos, pero aun así es un viaje que vale la pena, lleno de frescura y buen humor y que de seguro motivará a más de uno a ponerse la mochila en la espalda y salir a la aventura y a lo que venga, grabándolo todo para la posteridad, claro está.

Solos es una película sobre cine hecha para todos los cineastas, los que han vivido la situación de estos personajes en carne propia y los que, al igual que el Rodrigo Palacios en la ficción, se debaten entre dedicarse de lleno a su arte, asumiendo todos los obstáculos que de seguro aparecerán o echar la toalla y ser un trabajador de saco y corbata en un horario de oficina que probablemente odien, pero que les da seguridad.

Es una película que se plantea una eterna interrogante: ¿Cómo hacer que un público acostumbrado a lo comercial – o en el caso de las personas que nuestros intrépidos cineastas entrevistan a lo largo de su viaje, a películas de artes marciales en la tele o el cine de Bollywood (una industria que hace tiempo asumió su faceta comercial y hace todo lo posible por agradar al público más masivo posible) – enganchen con propuestas diferentes, más personales, de autor? No se trata de que el espectador promedio sea un consumidor sin cerebro, sino que muy rara vez se le da otra opción aparte de los multicines y blockbusters, que mal que mal es el referente con el que crecimos casi todos; ¿Quién no recuerda una infancia viendo a Jackie Chan con doblaje en los canales nacionales, o yendo al estreno de Día de la Independencia para ver como los extraterrestres destruían la Casa Blanca? De nuevo, este es un tema para otro texto.

El cuarteto de Solos no encuentra una respuesta a esta pregunta y el cine peruano actual tampoco; pero esta película es un buen lugar para empezar a pensar en el tema. Se trata de una road movie sencilla pero que tiene mucho que decir sobre una industria que en este momento, se encuentra en pañales. Se merece una mejor suerte de la que le han dado los cines; así como otros filmes que han sido maltratados por las cadenas – El Espacio Entre las Cosas y Gloria del Pacífico (que ha hecho una meritoria gira a nivel nacional los últimos dos años, con buenos resultados) son dos ejemplos recientes – eventualmente han encontrado un público, Solos también lo tiene más que merecido.

 

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