Skip to content

El Piano

febrero 25, 2017

Todos los grandes tienen que empezar en algún lado. Tom Hanks hacía sitcoms antes de convertirse en el actor ganador de premios que es ahora. Ryan Gosling empezó como púber bailarín del Club de Mickey Mouse antes de ser el galán por el que todas las mujeres piensan en dejar a sus maridos. Vin Diesel hacía breakdancing, algo que probablemente nunca veremos hacer a Dom Toretto. Uno de los primeros papeles de Michael Fassbender fue de un vampiro nazi inmortal. La lista es larga.

Antes de llamar la atención de todo el mundo con la intensa Whiplash y su oda a los musicales, La La Land, el actual niño maravilla de Hollywood, Damien Chazelle (que a los 32 años podría convertirse este domingo en el Director más joven en ganar un Oscar, obligando a varios compañeros de promoción a preguntarse qué exactamente están haciendo con sus vidas) también pagó derecho de piso, escribiendo guiones para películas de género thriller/terror como El Último Exorcismo 2 y la divertida aunque completamente inverosímil Grand Piano, del español Eugenio Mira.

 

afiches-grand-piano-l-6iwdxl

 

Siguiendo la tradición de aquellas películas de suspenso minimalistas ambientadas en el espacio más reducido posible – véase a Ryan Reynolds dentro de un ataúd, Adrien Brody atrapado en un auto chocado o Colin Farrel embutido cual sardina en una cabina telefónica – esta nos presenta a Elijah Wood tocando el piano en un concierto de música clásica (tal vez se vea muy joven para ser un pianista de fama mundial, pero eso es algo con lo que el petiso Bilbo Bolsón, con su eterna cara de querubín, va a tener que lidiar siempre), hasta que una voz desconocida le advierte que si falla una sola nota o trata de pedir ayuda en el escenario, morirá. Todo es parte de un descabellado y exageradamente elaborado plan para hacerse de un secreto relacionado al instrumento. Un plan tan jalado de los pelos que hasta un personaje hace hincapié en que había formas menos complicadas de llevarlo a cabo.

Mira no nos da mucho tiempo para pensar en lo ridículo de todo el asunto, tomando elementos de directores como De Palma o Hitchcock para un estilizado ejercicio de suspenso. Pero si uno se fija, esta es tanto una película de Chazelle como del español. Está ahí el buen documentado amor por la música de este melómano – el jazz en sus dos filmes más aclamados, aquí la música clásica – y Wood es un protagonista en el mismo molde del sufrido Miles Teller de Whiplash, tocando batería hasta hacerse sangrar, o el terco Ryan Gosling de La La Land, aferrado al jazz más tradicional: un músico virtuoso, obsesivo y perfeccionista que sólo quiere ser el mejor y debe sufrir por su arte. Teller tenía al pelado J.K. Simmons empapelándolo de insultos y Wood tiene a John Cusack apuntándole con un rifle, pero el resultado es el mismo: alcanzar la perfección.

Grand Piano es entretenida y deja claro que, aún en proyectos primerizos y en apariencia comerciales, los mejores cineastas siempre se las arreglan para sacar a relucir su propia voz. Su carrera recién está empezando, pero ya se puede empezar a decir eso de Chazelle.

 

Anuncios

From → Uncategorized

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: