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Las Mejores Actuaciones de 2017

diciembre 28, 2017

Cada vez que toca destacar algunas de las mejores actuaciones del año, surge la duda de que si uno está honrando el trabajo actoral o los personajes en sí; tal vez la solución sería llamar a este conteo “Los Personajes Más Memorables del Año” (según mi opinión personal, claro). Lo cierto es que estas son las figuras que se me vienen a la mente luego de doce meses, los que motivaron a tener los ojos pegados a la pantalla, desde héroes nobles hasta canallas irredimibles. Ha sido un año de descubrimientos, de figuras que uno espera tengan fructíferas carreras hasta aquellas que sorprendieron saliendo de su zona de confort.

Han sido tantos que es menester mencionar algunas menciones honrosas: Kenneth Branagh y su insuperable mostacho como el gran detective Hercule Poirot en Asesinato en el Expreso de Oriente, un personaje al que valdría la pena seguir en futuras aventuras; Jeff Bridges haciendo de una variación de sí mismo (y es que le sale tan bien) como el deslenguado y veterano policía de Nada Que Perder; Woody Harrelson, el padre bienintencionado pero incapaz de superar sus demonios en El Castillo de Cristal; el gran Michael Keaton como el amoral Ray Kroc, el “fundador” de McDonalds en Hambre de Poder (es todo un privilegio el ver que un actor de su calibre esté de nuevo recibiendo grandes papeles); Trevante Rhodes, la parte más sensible y afectiva del trío protagónico de la galardonada Moonlight; y Liliana Trujillo, comunicando con gestos más que con palabras la difícil búsqueda de redención de la oficial Rosa Chumbe.

En ningún orden de preferencia, salvo el alfabético:

 

 

 

Jessica Chastain, Miss Sloane

Chastain, que duda cabe, es una de las mejores actrices de la actualidad y se luce como Elizabeth Sloane, una hábil lobista de Washington D.C. Decidida y con pocos escrúpulos, Sloane sabe moverse dentro de la incierta fauna política de la capital estadounidense, una jungla casi siempre reservada para hombres. Un personaje inmoral pero fascinante, que adquiere lo que nunca se recomienda tener en política: una conciencia. Es casi seguro que Chastain traerá la misma fiera personalidad y carisma a la próxima Molly’s Game de Aaron Sorkin.

 

 

Michael Fassbender, Alien: Covenant

Covenant fue una decepción en comparación a Prometeo, su antecesora, tirando por la borda muchas de sus buenas ideas a favor de una efectiva aunque menor película de monstruos. Pero si algo motivaba a seguir viendo, era Fassbender en el doble papel de los androides Walter y David; un inocente el primero, un manipulador que esconde secretos el segundo. La versatilidad del intérprete alemán no queda en duda y él solo carga con buena parte de la película; al final, el verdadero villano no es el xenomorfo que escupe ácido.

 

 

Tom Holland, Spider-Man: De Regreso a Casa

La tercera es la vencida: para cuando hizo Spider-Man 2, Tobey Maguire ya se veía muy mayor para ser el colegial Peter Parker, y Andrew Garfield era más mocoso rebelde que nerd inocente. Tom Holland logra capturar a la perfección a Spider-Man: un chiquillo soñador, algo torpe, de buen corazón, que no sólo debe aprender a utilizar sus poderes de manera responsable sino que además tiene que pasar de curso y conseguir pareja para la prom. Este ES Spider-Man y ojalá Holland se quede un tiempo más en el papel.

 

 

Óscar Martínez, El Ciudadano Ilustre

El escritor Daniel Mantovani acaba de ganar el Nobel y vuelve a su pueblito natal a recibir un homenaje. Algunos de sus vecinos no le pueden ver la cara y el hombre de letras apenas puede ocultar su profundo desdén al tener que pisar de nuevo un lugar que abandonó hace más de 30 años. Óscar Martínez encarna a este intelectual con todo y falencias, un tipo difícil de llevar, arrogante y que se vale de las vidas ajenas para construir su propia carrera. No se le puede tener pena a Mantovani, simpatía a duras penas; un retrato del escritor como un vampiro chupasangre.

 

 

James McAvoy, Split

McAvoy se divierte como nunca en su vida interpretando a Kevin, un tipo con 23 personalidades, de las cuales sólo vemos unas cuantas: un diseñador de modas, un sobreexcitado chiquillo de nueve años, un académico, una mujer mayor y “La Bestia”, la monstruosa personalidad oculta a la que todos parecen tenerle miedo. Gran excusa para ver al actor escocés saltar de una figura a otra cambiando su voz y gestos, trayendo a la vida a media docena de personajes únicos entre sí.

 

 

Pedro Pascal, Kingsman: El Círculo Dorado                  

El marketing de la secuela de Kingsman ignoró por completo al chileno Pascal – no se le menciona ni en el trailer, ni en el afiche – pero fue tal vez el mejor de los nuevos personajes de esta segunda parte (mención especial para Elton John y sus patadas voladoras). El Agente Whiskey, diestro con el látigo, confirma que el recordado Oberyn Martell tiene méritos de sobra para ser una carismática estrella de acción, algo que ya había demostrado como el moralmente comprometido agente de la DEA Javier Peña en Narcos. Ojalá que este papel lo lleve a cosas más grandes.

 

 

Leonardo Sbaraglia, El Otro Hermano

En un pueblito argentino venido a menos, si necesitas realizar trámites engorrosos, si necesitas hacer contactos, si necesitas hacer estafas para ganarte algún dinero o si necesitas secuestrar a alguien, sólo tienes que buscar a Duarte. Con la boca llena de dientes podridos y una seductora labia de serpiente, Sbaraglia compone a un amoral aunque enormemente carismático criminal del cual no te puedes fiar, pero al cual no puedes dejar de ver, el titiritero que maneja la intriga de este thriller de Israel Adrián Caetano. Un sociópata de aquellos y tal vez el elemento más memorable de todo el film.

 

 

Jason Sudeikis, Colosal

Encasillado en papeles cómicos, Sudeikis se ha hecho de un nicho haciendo de patanes arrogantes; y al principio, pareciera que sólo está haciendo más de lo mismo en Colosal, el payaso que hace reír pero irrita al mismo tiempo. Pero la película de Nacho Vigalondo tiene más que decir y detrás de su carisma, Sudeikis nos da a un tipo dañado y cercano a la psicopatía que incluso, llega a dar miedo. El actor se mete de lleno en un papel serio y complejo, algo de lo que probablemente muchos no lo creían capaz.

 

 

Vince Vaughn, Brawl in Cell Block 99

Al igual que Sudeikis, Vaughn ha sido encasillado en papeles cómicos donde parece tener un motor en la lengua y nunca cierra la boca. Pero al fin alguien cayó en la cuenta de que este chistoso también es un tronco de más de dos metros de altura y decidió sacarle todo el provecho a su presencia física. Aquí se reinventa por completo como Bradley Thomas, un matón que emprende una misión de venganza dentro del sistema carcelario gringo. A primera vista un lerdo algo limitado, Bradley en realidad tiene un plan para todo y arrolla con todo el que se le cruce. Tremenda transformación la de Vaughn y de lejos, el mejor papel de su carrera.

 

YAPA: Pedro Pascal rompiendo caras a punta de látigo.

 

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