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Lo Mejor de 2018

2018 fue un año de nuevas experiencias (cinéfilas): la oportunidad de formar parte del Festival Insólito como programador, un muy necesario lugar para el cine de terror y fantasía dentro del cada vez más abultado calendario festivalero nacional; es todo un honor formar parte de tan buen equipo y permite conocer filmografías que antes uno no sabía que existían (Brasil, que duda cabe, las lleva).

Una breve aunque muy productiva visita a la primera edición del Festival Santiago Horror en Chile sirvió para conocer un poco del cine de género que se hace en el país vecino y estrechar lazos con hermanos que atesoran estas películas tanto como uno (y para apreciar de por vida al Jack Daniels Fireball); hay toda una comunidad en Latinoamérica devota al cine de terror y fantasía, una que vale la pena conocer.

Por último, está la posibilidad de programar mi propio cineclub; un agradecimiento a la gente de 1874 Restobar por la buena onda (y la paciencia de santo). No siempre es fácil, pero el poder compartir con otros el cine que a uno le gusta siempre es bueno, más aún si es uno que todos en algún momento vimos en Cine Millonario (ver Comando nunca pasa de moda).

Con esto, ya son tres cosas menos del bucket list; debo estar cada vez más cerca de viajar en submarino. Por cierto, nada dice “me siento viejo” más que hacer un bucket list.

Lamentablemente, toda esta actividad significó el dejar de escribir y tener este blog prácticamente en abandono; y es que el programar y participar de festivales puede resultar muy gratificante, mientras que cuando escribes nunca te dejan olvidar que alguna vez dijiste que te gustó Guerra de los Mundos. Pero, no por nada lo he mantenido trece años; no dejaré de escribir, pero es mejor no hacer promesas y dejar que suceda cuando suceda.

En fin, no estamos aquí para leer mis dilemas existenciales, sino para pasar revista a los diez estrenos que más destaqué del año, los que de todas maneras vería por segunda vez. Aún con una cartelera limitada – y ya no sólo se trata de películas de festivales, ganadoras de premios y “de prestigio”; en verdad, nos estamos perdiendo de filmografías enteras – siempre es posible encontrar cosas buenas. Y cualquier cosa, están los festivales, Netflix y los torrents para acortar la brecha. Aunque mi resolución de Año Nuevo sea ya no recurrir a torrents y buscar las películas a la antigua.

 

Menciones Honrosas (en orden alfabético y porque escribir un Top 20 demoraría la vida):

Climax (Gaspar Noé); The Disaster Artist (James Franco); The Florida Project (Sean Baker); Gen Hi8 (Miguel Miyahira); Good Time (Josh & Benny Safdie); I, Tonya (Craig Gillespie); Pájaros de Verano (Cristina Gallego & Ciro Guerra); Ready Player One (Steven Spielberg); Robar a Rodin (Cristóbal Valenzuela Berríos); Wiñaypacha (Óscar Catacora)

 

 

ANNIHILATION de Alex Garland

La mejor ciencia ficción es aquella que te deja con dudas y te hace pensar, condiciones que Annihilation cumple con creces. La expedición de un grupo de científicas al misterioso lugar conocido como “the Shimmer” sirve como punto de partida para varios conceptos e ideas sobre evolución, la genética y la experiencia general de ser humano, entre otras. “The Shimmer” es un misterio justamente porque no tiene solución: puede ser un sitio peligroso de donde no hay retorno, o un punto de entrada hacia una vida mejor – las posibilidades son infinitas. Película que merece ser vista más de una vez, con el monstruo más perturbador que se haya visto en años; otra joya de Alex Garland luego de Ex Machina.

 

LORDS OF CHAOS de Jonas Akerlund

En los años 90, Noruega se convirtió en el lugar de nacimiento del norwegian black metal, el género más extremo dentro del rock pesado. La movida tuvo tres figuras: Oystein “Euronymous” Aarseth, líder de la banda Mayhem; Per “Dead” Ohlin, quien se metió un escopetazo en la cabeza (una foto de su cráneo reventado sería luego la portada de un disco); y el tristemente célebre Varg Vikernes, quien mató a Euronymous y salió de la cárcel en 2009. Con harto humor negro y sin sentimentalismos, Akerlund recrea las desventuras de un grupo de jóvenes que se dedicaban a ser “oscuros” y a quemar iglesias, dejando claro que se trataba de unos mocosos que de puro aburridos quisieron ser “extremos” y se les salió de las manos. Dejando de lado cualquier valor musical que pueda tener el black metal, lo de Vikernes y compañía aquí no era más que una pose, producto de una sociedad de primer mundo que según ellos los obligaba a conformarse.

 

REVENGE de Coralie Fargeat

Tenso y bien ejecutado thriller dentro del género de rape/revenge; una mujer que cobra bien merecida venganza luego de que su amante y sus amigos la abandonan a morir en un desierto. Fargeat invierte los típicos roles de género, volviendo la mirada cosificadora masculina sobre sí misma; aquí los cosificados son los hombres, cazadores convertidos en presa. Pero más allá del subtexto, se trata de un intenso ejercicio de suspenso con una gran actuación central de Matilda Ingrid Lutz, un personaje indefenso que encuentra un instinto de supervivencia que ni ella sabía que tenía. Y cada vez que la veo en el afiche de esta película, no puedo evitar ver a Rory de Gilmore Girls.

 

SPIDER-MAN: UN NUEVO UNIVERSO de Bob Persichetti, Peter Ramsey y Rodney Rothman

Miles Morales es mordido por una araña radioactiva y aprende la dura lección de que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Suena bastante familiar. Esta cinta animada es un gran tributo al héroe arácnido y a sus más de 50 años de historia, una cinta que cuenta varias historias y sabe lograr un balance entre todas ellas: Miles, un Peter Parker venido a menos, Porky en mallas y un detective arácnido con la voz de Nicolas Cage, entre otros, cada uno mostrando distintas facetas de uno de los héroes más queridos de los comics, todo animado como una historieta en movimiento. Ya tuvimos dos sagas que acabaron mal (Tom Holland está muy bien en el MCU, pero eso es aparte); esta logra divertir y emocionar en una sola película. Los fans están bien servidos.

 

AVENGERS: INFINITY WAR de Anthony y Joe Russo

La culminación del plan de Marvel para dominar el mundo, Infinity War es un crossover a gran escala donde más de 20 superhéroes se enfrentan a un peligro real. Marvel tiene un déficit de villanos interesantes, pero aquí corrigen eso: Thanos es una real amenaza y va totalmente en serio. Sí, al mejor estilo de los comics, todos volverán de alguna forma (nadie muere en los cómics, salvo el sufrido Tío Ben) y es el típico evento que promete que “nada volverá a ser igual” cuando sí lo será, pero para los que han seguido a Marvel durante los últimos diez años, esto es una fiesta repleta de momentos icónicos donde todos los personajes tienen su momento para brillar. Falta ver Endgame para ver si se sostiene o no (si la segunda parte falla, se cae todo), pero la primera parte de esta batalla cósmica es muy entretenida.

 

Aplausos.

 

BLACKKKLANSMAN de Spike Lee

A todos los críticos y realizadores gringos les encanta tirarle sus chiquitas a Donald Trump; ya se ha vuelto parte del día a día. Pero tal vez nadie nunca lo han hecho con el desparpajo y la firmeza de Spike Lee, un director que nunca se ha callado nada y siempre se hace escuchar. A través de una historia real tan increíble que ningún guionista se la pudo inventar – un detective afroamericano se infiltra en el Ku Klux Klan con un compañero blanco representándolo en persona – Lee critica a la sociedad de su país, donde la discriminación y la desigualdad social siguen existiendo luego de casi un siglo, sólo que de manera más asolapada. Una sociedad que no corrige sus errores y está en camino de repetirlos indefinidamente; es una cachetada que da para pensar aún si uno no es norteamericano. Una ácida y certera crítica dentro de una muy buena cinta policial.

 

THE NIGHT COMES FOR US de Timo Tjahjanto

Nadie hace mejores películas de acción en la actualidad que los asiáticos (Indonesia, para ser más específicos); The Raid, su secuela y Headshot son clara prueba de ello y esta saga gangsteril lo ratifica. Dos monstruos de las artes marciales como lo son Iko Uwais y Joe Taslim se enfrentan en una historia de honor, lealtad y traiciones, repleta de brutales y elaboradas coreografías; es increíble que estas personas aguanten tanto castigo. Una inyección de adrenalina que confirma lo bien que hacen las cosas en Asia y que hace quedar mal a las cintas de acción hollywoodenses (la dupla Leitch-Stahelski de John Wick y esto son excepciones), que suelen abusar de los cortes y de la calificación PG-13 para no ofender a nadie. En Indonesia, esas cosas no importan.

 

LA FORMA DEL AGUA de Guillermo del Toro

Hay un obstáculo bien grande a superar con la nueva película de del Toro: el aceptar que se trata de una historia de amor entre una mujer y un anfibio. Si alguien podía hacerlo creíble es el director mexicano, quien entrega aquí un cuento de hadas fantástico para adultos, con la Guerra Fría de los años 60 de fondo. Una historia mágica acerca de un grupo de marginales – una mujer muda, un anfibio inmortal, una mujer afroamericana (en un Estados Unidos segregado) y un homosexual obligado a permanecer en el closet debido a las actitudes de entonces – que sólo buscan su lugar en el mundo. Gran película que destila amor por el cine en cada cuadro.

 

ROMA de Alfonso Cuarón

Roma es admirable sólo por su despliegue técnico: Cuarón echa mano de cuanto truco se le conoce (no hay nadie que guste más de los planos secuencia) para recrear el México de los años 70 y su propia infancia. Utiliza grandes recursos para contar una historia íntima, con los sucesos de la época vistos a través del día a día de una familia de clase-media alta y la nana que funge de testigo silencioso de todo lo que la rodea, una parte crucial aunque invisible de esta familia. Un emotivo drama de pequeños grandes momentos, que da para pensar y del cual se puede decir mucho, llevado adelante por un director que sabe lo que quiere decir y como hacerlo. Roma es una película universal, que relata experiencias que resonarán diferente para cada persona.

 

LAS BUENAS MANERAS de Juliana Rojas y Marco Dutra

Esta película brasilera es muchas cosas: una cinta de terror sobre hombres lobo, un cuento infantil, un drama que tiene algo que decir acerca de la desigualdad social en el país carioca, un romance entre dos mujeres solitarias de mundos diferentes, una reflexión acerca de la maternidad y las alegrías y las dificultades de ser madre, en fin. Cada elemento congenia a la perfección y la dupla Rojas-Dutra ha creado un cuento fantástico y macabro que hace acordar a Tim Burton en sus mejores épocas, pero con una personalidad única. Ningún momento está de más en un filme mágico e impredecible, una cinta de género con muchos subtextos pero que funciona también como un simple homenaje al cine de monstruos. Gran joya de muchas de Brasil, que de un tiempo a esta parte está dando que hablar en el cine de género.

 

 

YAPA: Así hacen las cosas en Indonesia.

 

 

OTRA YAPA: “Hey fellas.” Porque siempre necesitamos un poco de la locura de Nicolas Cage, el actor más impredecible de la historia.

 

 

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Las Mejores Actuaciones de 2018

Primera parte del acostumbrado conteo anual: los personajes más memorables que nos (me) dejó el cine en este 2018, las figuras que uno ama, odia, admira o teme y los actores/actrices que les dieron vida. Y de nuevo la duda sobre si este conteo es sobre los personajes más que las actuaciones en sí.

La única regla es no incluir intérpretes que estén repitiendo un papel que ya haya incluido en este conteo en años anteriores. Así, quedan fuera: Michael Peña como el “narrador de cuentos” Luis en Ant-Man & The Wasp; y Denzel Washington como el Ángel de la Guardia Robert McCall en The Equalizer 2. También está el caso de aquellas películas con repartos tan sólidos (La Forma del Agua, te veo a ti) que resulta imposible escoger sólo una actuación; me es más sencillo nombrar actuaciones individuales. Y claro, siendo humano, es casi seguro que me olvidé de una o varias; tanto mejor, o este texto sería interminable.

En orden alfabético…

 

 

Yalitza Aparicio, Roma

Cleo, la nana de una familia mexicana en los años 70, es una testigo silenciosa no sólo de los problemas familiares, sino de una convulsionada época de cambio. Una presencia indispensable para los que la rodean, un miembro más de la familia… hasta que no lo es. En su debut en el cine, Aparicio deja de lado cualquier histrionismo en una actuación interna; dice más con una melancólica mirada de lo que las palabras podrían. Cleo – y Yalitza – son el eje mediante el cual Cuarón cuenta esta historia íntima, pero en un contexto aún más grande.

 

 

 

Patricia Barreto, No Me Digas Solterona

Este fue el año de las comedias sobre la soltería en el cine peruano y fue Solterona la que dio la sorpresa; aun con fallas y limitaciones, resultó agradable y en gran parte gracias a Patricia Barreto, cuyo carisma en pantalla es innegable. Rodeada de algunos buenos secundarios, Barreto compone un personaje simpático, una chica recuperándose de un rompimiento asumiendo su soltería y que a pesar de algunos momentos dignos de romcom absurdo, se siente real. La actriz es una grata presencia, simplemente un sol y que luego de esto, merece más papeles en la pantalla grande.

 

 

Toni Collette, Hereditary

Hereditary (bautizada aquí con el ridículo mote de “El Legado del Diablo”) es una cinta sobre la pérdida de un ser querido, al menos antes que entren a tallar las sectas y los demonios. En una actuación desesperante y triste por igual, Toni Collette interpreta a una madre intentando mantener la cordura en los momentos difíciles, yendo de la negación al colapso y de ahí a la aceptación, a veces en una sola escena. Gran trabajo el de Collette, cuyas emociones se mantienen reales aún cuando la película recae en lo fantástico.

 

 

Guillermo Francella, Animal

A estas alturas, Sambucetti y todo eso de “es una nena” ya es un recuerdo; Francella se ha perfilado como un excelente actor dramático y que mejor muestra que el papel de Antonio Decoud, un hombre de familia que parece tenerlo todo pero cuya vida se pone de cabeza cuando se entera que necesita un transplante de riñón. Al mejor estilo de Un Día de Furia, Francella nos muestra a un hombre desesperado que de a pocos abandona toda intención de ser civilizado y se convierte en, bueno, un animal.

 

 

Rami Malek, Bohemian Rhapsody

Como una historia tras bambalinas de Queen, Bohemian Rhapsody no te dice nada que no podrías aprender leyendo Wikipedia. Pero funciona como un buen tributo a la música de una banda repleta de clásicos y cuya música suena fuerte hasta hoy. Y tal vez su mejor carta sea la transformación de Malek en el icónico Freddie Mercury, uno de los mejores vocalistas del rock. El gran mérito del actor egipcio es rendirle honores al gran Freddie, avalando su estatus como un ícono musical y dejando claro que nunca volverá a haber otro como él.

 

 

Frances McDormand, Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

La hija de Mildred Hayes fue violada y asesinada y la policía de su pequeño pueblo no ha hecho mucho al respecto. La madre no está dispuesta a quedarse sentada y decide buscar justicia por sus propios miedos, enfrentándola a sus propios vecinos. Un papel que le queda como anillo al dedo a McDormand, una mujer que sufre pero que se rehúsa a ser una víctima y a quien la actriz no muestra como un ideal de virtud; Mildred es ácida e impulsiva y sus decisiones perjudican a otros y a ella misma. Es muy humana y entre un gran reparto que incluye a Woody Harrelson y Sam Rockwell, McDormand brilla con luz propia.

 

 

Robert Pattinson, Good Time

En los últimos años, Robert Pattinson ha hecho todo lo posible por desprenderse de la imagen de vampiro brilloso que le dio la saga de Crepúsculo. Y su consagración definitiva bien puede ser su papel de Connie Nikas, un bueno para nada que emprende una desesperada odisea nocturna por Nueva York que se asemeja a un descenso a los infiernos. Mentiroso, carismático y manipulador, Connie es una escoria que apenas genera simpatía debido a su devoción a su hermano mentalmente enfermo, una relación que de fraternal no tiene mucho. Pattinson se sumerge de lleno en un papel que no le pide ser simpático y él tampoco lo intenta.

 

 

Christopher Plummer, All The Money In The World

Hay una manera muy breve de describir al fallecido magnate petrolero J. Paul Getty: viejo de mierda. Un tacaño miserable que se rehusó a pagar un rescate por su nieto secuestrado en los años 70, que el maestro Ridley Scott llevó al cine en este cumplidor drama. El veterano Plummer – reemplazando a última hora al caído en desgracia Kevin Spacey – nos muestra como el dinero y el poder pueden corromper totalmente a una persona, con un Getty desconectado de la realidad y a ratos hasta ni humano. Plummer hace del magnate una figura detestable, pero fascinante al mismo tiempo.

 

 

Alicia Vikander, Tomb Raider

Tomb Raider como película no es nada especial; otra adaptación de un videojuego, mejor que el promedio (aunque eso no es decir mucho considerando lo malas que suelen ser) que cumple con entretener y no mucho más. Pero Alicia Vikander compone a una muy interesante Lara Croft, convenciendo plenamente en su evolución de chica tímida y solitaria a una aventurera de armas tomar. Vikander hace mucho más de lo que una película así le exige y se perfila como una buena heroína de acción.

 

YAPA: Con Frances McDormand no te metes. ídola.

 

 

Día del Padre

Hoy es el día en el que rendimos homenaje a nuestros progenitores; existen padres geniales, los que nos enseñan a ser grandes, los que son un ejemplo a seguir. Y en primer lugar está el mío, claro, a quien le dediqué algunas líneas cinéfilas hace algunos años. No podría superar lo escrito en aquel entonces, así que prefiero no intentarlo.

Luego están aquellas figuras paternas inolvidables que nos ha dado el séptimo arte. Mufasa de El Rey León, enseñando a su hijo a ser rey (“Cuando te sientas solo, recuerda que esos reyes siempre estarán ahí para guiarte. Y yo también.”); Bob Parr, alias el Señor Increíble, el patriarca de Los Increíbles, un superhéroe para quien su familia es tan o más importante que salvar al mundo; el fallecido padre del boxeador Butch Coolidge en Pulp Fiction, quien pasó por todo un calvario anatómico para poder hacerle llegar a su hijo el reloj de su abuelo y así poder preservar la tradición familiar.

Hasta los más malos no se olvidan de ser padres: Anakin Skywalker recobró la cordura lo suficiente como para salvar a su hijo Luke del Emperador, lanzando a la ciruela pasa al espacio; y Vito Corleone, a pesar de ser un mafioso sangre fría que no dudaba en poner bajo tierra a su competencia o intimidar a directores de cine poniéndoles una cabeza de caballo en la cama, siempre priorizaba a la familia por sobre todo lo demás; siquiera unos valores y un sentido del honor que su más sanguinaria competencia no tenían.

Ejemplos hay muchos, pero yo me quedo con el buen Bryan Mills de Taken, el que convirtió a Liam Neeson en una estrella de acción a puertas de la tercera edad. Buena ocasión para desempolvar un texto que escribí hace ya bastante tiempo y que nunca se publicó.

¡Feliz día a todos los padres! Pero en especial al mío.

 

 

Bryan Mills es el típico papá de otra época que no entiende a las nuevas generaciones. Es sobreprotector con su hija y mira receloso al enamorado, pero se siente fuera de lugar frente a ambos y no sabe dónde meterse cuando empiezan a hablar de su vida íntima. Es el tipo de papá amoroso que le regala peluches gigantes a su hija aún cuando esta ya dejó de ser una chiquilla y es independiente. Para padres como Bryan, la niña de sus ojos siempre va a ser inocente.

Bryan es un padre algo torpe como tantos otros, pero es también una persona con habilidades muy particulares, gracias a un pasado como agente de la CIA. Y cuando su hija es secuestrada por una red de trata de blancas armenia en París, removerá cielo y tierra para recuperarla. Bryan demuestra los sacrificios que un padre está dispuesto a hacer por su hija, arrasando con toda la Ciudad Luz si es necesario; una muestra de que el amor de un padre lo puede todo.

Búsqueda Implacable no era un título que prometía mucho – apenas otra genérica traducción (de muchas) para otra cinta de acción – pero si algo logró este compacto y cumplidor filme de Pierre Morel (parte de las huestes de la productora EuropaCorp de Luc Besson, especialista en cintas de género baratas ambientadas en el Viejo Continente) fue darle un segundo aire a la carrera de Liam Neeson; con sus casi dos metros de estatura, porte intimidante y cara de “no me faltes el respeto”, el patear traseros se le dio de forma natural. Hoy, es uno de los pocos rudos que quedan, uno que a la postre sabe actuar; otros veteranos como Sean Penn o Kevin Costner han tratado de seguirle los pasos, sin mucho éxito.

Todo empezó con Bryan Mills, una mezcla de Rambo, James Bond y Papá Por Siempre, el abnegado padre y hombre de familia que en dos posteriores (e inferiores) secuelas destruyó a Budapest y Los Ángeles (es de esperar que en la cuarta acabe con el mundo entero), dejando claro que nadie se mete con sus seres queridos. Todo un ejemplo a seguir para los papás.

 

A Punto de Despegar

 

 

Lima es una ciudad grande y aun así, es fácil vivir dentro de una burbuja sin darse cuenta. Mea culpa: no estaba enterado de la existencia de un poblado/ex hacienda llamado San Agustín. Tampoco que este lugar quedaba a espaldas del Aeropuerto Jorge Chávez. Ni menos que a fines del 2012 sus habitantes fueron desalojados como parte de una ampliación del mencionado aeropuerto; un hecho que queda registrado de forma muy sencilla y humana en el documental A Punto de Despegar (2015), de Lorena Best y Robinson Díaz.

Casi como unos vecinos más, Best y Díaz se sumergen en el día a día de los pobladores de San Agustín, capturando sus costumbres, al mejor estilo de una bitácora de viaje; su intención no es denunciar, aún si las construcciones adornadas con una gran pinta que dice MTC, misma Letra Escarlata, son un constante recuerdo de que los pobladores estaban siendo expulsados en contra de su voluntad. A pesar de las circunstancias, los vecinos nunca pierden la sonrisa ni las ganas de compartir; sólo unos breves momentos de melancolía se asoman de rato en rato a lo largo de 85 minutos.

La modernidad es inevitable y avanza a pasos agigantados; tarde o temprano, nos alcanza a todos (salgan a la calle y dense cuenta que cada vez desaparecen más casas para dar paso a modernos y antisépticos edificios de departamentos). San Agustín no es la excepción, una comunidad que parece haber vivido por varios años en su propio universo que se ve inevitablemente amenazada. Entonces, el documental se convierte en un testimonio, en un registro de un pueblo a punto de desaparecer, una manera de dejar constancia de que, antes de que todo el lugar se convierta en una pista de concreto, ellos estuvieron ahí.

Es triste ver como un lugar con casi o más de 100 años de historia es completamente derrumbado por máquinas, pero al menos los vecinos se retiran sabiendo que su estilo de vida seguirá vigente con ellos, donde sea que se encuentren después. A Punto de Despegar es un notable documental que resalta la importancia de preservar los recuerdos, de mantener vivas las costumbres frente a un mundo que cambia cada vez más y a pasos acelerados. Es además una mirada a un sector de Lima que probablemente muchos no conocíamos.

 

 

Django Vuelve

Llega a las salas el primer estreno nacional del año; en un 2018 que parece será dominado por comedias peruanas, varias sobre la soltería pasados los 30, una cinta policial bien hecha resalta bastante. De lejos, es la recomendación de la semana.

 

 

Django: Sangre de Mi Sangre de Aldo Salvini

 

 

País/Año: Perú, 2018

 

Lo que quieres saber: Giovanni Ciccia vuelve al papel de Django 16 años después, con el celebrado ladrón dejando la cárcel e intentando reconectar con su familia.

Lo que en verdad quieres saber: No, no hay segunda parte de la Escena de la Azotea, pero erotismo tiene de sobra.

 

La primera Django era un policial cumplidor aunque sin mayor novedad, más allá de sus escenas eróticas que se han vuelto inolvidables dentro de la filmografía nacional. Esta secuela supera con creces a su antecesora.

Mucho más maduro, Giovanni Ciccia encarna a un Django más golpeado, queriendo enmendar errores, en especial a lo que se refiere a su hijo, Montana (muy bien Emanuel Soriano, componiendo a un matón que debajo de toda su bravuconada, es apenas un niño abandonado y falto de cariño), quien trabaja de cerca con Fredy Marquina (Aldo Miyashiro hace de si mismo, pero en este caso, funciona de maravillas), un mafioso local. Es una especie de Carlito’s Way criollo (con Miyashiro como el Benny Blanco), pero con su propia personalidad y actitud.

Y actitud tiene de sobra. Salvini dirige a buen pulso este entretenido policial, con algunos giros inesperados y un buen reparto que se mete de lleno en este variopinto grupo de hampones y réprobos. Película con harto nervio, una joya en un cine nacional comercial que suele volcarse a los filmes familiares e inofensivos; eso a esta no le interesa, y tanto mejor. El cine peruano necesita de cintas de género como esta. CALIFICACIÓN: *** / ****

 

 

Apuesta Maestra de Aaron Sorkin

 

 

Título Original: Molly’s Game

País/Año: EE.UU/China, 2017

 

Receta para el éxito. Dos actorazos como Jessica Chastain e Idris Elba, con dirección y guión de Aaron Sorkin, cuyo estilo de escribir diálogos es inigualable (una película sobre Facebook sonaba aburrida, pero bajo la pluma de Sorkin, se convirtió en una joya). ¿Para qué más?

¡Premios! ¡Premios! Nominada al Oscar como Mejor Guión Adaptado. De Sorkin, no se esperaba menos.

 

La verdadera historia de Molly Bloom, ex esquiadora olímpica convertida en anfitriona de exclusivos torneos clandestinos de póker en Los Ángeles, que atraían clientela de alto vuelo: estrellas de Hollywood, atletas, corredores de Wall Street y toda esa fauna que gana más plata que uno.  Se dice que uno de sus clientes en la película, interpretado por Michael Cera (George Michael Bluth en Arrested Development, a quien la adultez parece haber golpeado duro y lo hace cada vez más parecerse a un pájaro), es una representación del ex Spider-Man Tobey Maguire.

 

 

El Profesor Marston y la Mujer Maravilla de Angela Robinson

 

 

Título Original: Professor Marston and the Wonder Women

País/Año: EE.UU, 2017

 

Injustamente ignorada. Se barajaba el nombre de Rebecca Hall como una posible candidata al Oscar en los rubros de actrices. Lamentablemente, quedó en nada.

Limitación. Sólo disponible en Cineplanet Alcazar y San Miguel. Lo que los gringos llamarían un limited release pero acá llamaríamos idiotez.

 

La historia del psicólogo William Moulton Marston, creador del detector de mentiras y de la Mujer Maravilla. Además, Marston tenía un matrimonio poliamoroso con dos mujeres (escandaloso para la época y algo que hasta hoy no se acepta del todo), y cuyos campos de estudio abarcaban la sumisión y dominación en las relaciones afectivas. Todo esto lo influyó para crear a la superheroína de DC Comics, que en sus primeras apariciones en los años 40 tenía un trasfondo sexual que gradualmente fue desapareciendo.

 

 

Maze Runner: Cura Mortal de Wes Ball

 

 

Título Original: Maze Runner: The Death Cure

País/Año: EE.UU, 2018

 

Sólo el nombre. Ya no hay ni laberintos ni corredores.

 

La primera parte funcionó debido al misterio detrás de su escenario, una especie de Señor de las Moscas futurista. La segunda la vi en el cine y ya no me acuerdo de absolutamente nada, salvo que había un desierto y zombies. Y que el mejor personaje era de lejos Minho, el chino rompecaras.

Ahora llega la tercera parte a cerrar la trilogía y a cumplir con los que han seguido esta saga desde el inicio. Lo cierto es que la moda de adaptar novelas juveniles, la mayoría distópicas – véase Hunger Games, Divergente y un interminable etcétera – ya tuvo su cuarto de hora. Ya es tiempo

 

 

Tadeo Jones 2: El Secreto del Rey Midas de David Alonso y Enrique Gato

 

 

País/Año: España, 2017

 

Tadeo Jones, el primo español y segundón de Indiana Jones, vuelve en una segunda aventura para los más pequeños. Hagan memoria y tal vez se acuerden de una primera parte que llegó a nuestros cines hace ¿cuatro, cinco años? Podría hacer dupla con Jon Esponja de REC 3.

 

 

Una Nueva Oportunidad de Johnny Remo

 

 

Título Original: Saved By Grace

País/Año: EE.UU, 2016

 

Amén. Película religiosa, por si te quedaste con las ganas de ver al Papa.

 

Cosas de nuestra cartelera: de cuando en cuando aparecen cintas de corte espiritual para los más devotos. A varias se les acusa de ser excusas baratas para sermones. Esta llega con dos años de atraso, está dirigida por alguien que tiene nombre de extra de Goodfellas y mientras tanto, tenemos que esperar hasta fines de febrero para recién ver La Forma del Agua.

 

YAPA: Una pequeña muestra del talento de Aaron Sorkin. “Lawyer up, asshole”.

 

Premios Oscar: Primera Ola

Esta tal vez sea una de las mejores semanas del año en materia de estrenos; con las nominadas a punto de anunciarse el próximo martes, las distribuidoras al fin están soltando a las posibles candidatas y este fin de semana hay para todos los gustos: un drama político, Robert Pattinson pidiendo a gritos que dejen de asociarlo a la saga Crepúsculo, un detrás de cámaras de una joya del cine trash que deberían pasar en los colegios y, tratándose del Perú, una película de terror anónima que probablemente puedan encontrar en DVD en otros territorios.

 

Good Time de Josh y Benny Safdie

 

 

País/Año: EE.UU, 2017

 

El cine de los 60s y 70s – véase filmes como Midnight Cowboy, Taxi Driver o Serpico – presentaban a Nueva York como un infierno en la tierra, una cloaca de conflictos raciales y violencia; Good Time nos remite a aquellas épocas con un crudo retrato del submundo de la Gran Manzana. Es aquí donde conocemos a Connie Nikas, ladrón de poca monta que emprende una psicodélica y alucinada odisea a lo largo de una noche para sacar a su hermano de la cárcel.

Robert Pattinson se desprende por completo de su imagen de vampiro brilloso para transformarse en Connie, una pobre excusa de ser humano que a duras penas consigue nuestra simpatía gracias a su lazo con su hermano; y aún así, no es precisamente una relación fraternal. Manipulador y mentiroso, Connie va camino a la perdición como la mayoría de gente que lo rodea, seres inmersos en un mundo del que no hay salida.

Con un ritmo desenfrenado, ayudados por la genial música ambiental de un tal Oneohtrix Point Never (una de esas bandas sonoras que hay que tener), los Safdie nos embarcan en una travesía que se asemeja a un descenso a los infiernos. Desde ya, uno de los mejores estrenos del año. CALIFICACIÓN: *** ½ / ****

 

 

The Disaster Artist de James Franco

 

 

País/Año: EE.UU, 2017

 

Ironías de la Vida: Como director, James Franco se la ha pasado adaptando novelas densas, difíciles y aclamadas y no le han dado ni quinto de bola. Ahora lleva a la pantalla la historia detrás de la peor película que se haya hecho y de repente está en boca de todos.

 

The Room, cinta de culto por excelencia, es un bodrio; pero al mismo tiempo es la mejor película de la historia. Una experiencia casi espiritual, que te cambia la vida. Tommy Wiseau, aquel pelucón de acento indescifrable y que parece un monstruo de Frankenstein a medio hacer, es un genio incomprendido. The Room es la ineptitud hecha cine, pero es al mismo tiempo una de las mejores comedias de este siglo, mucho mejor que cualquier cosa que pueda hacer Judd Apatow.

James Franco se pone en la piel de este Ed Wood moderno y junto a todos esos payasos que suelen aparecer en comedias en papeles chicos, se manda a contarnos la historia de cómo esta cinta de culto vio la luz. Contra todo pronóstico, The Disaster Artist parece estar camino a los Oscar (si es que las acusaciones de acoso y violación en contra de Franco no la terminan sepultando), dando a la historia de Wiseau y su compinche Greg Sestero un impensado final feliz. El verlos en el escenario mientras Franco aceptaba su Globo de Oro como Mejor Actor en Comedia fue prueba irrefutable de que vale la pena soñar.

 

 

Las Horas Más Oscuras de Joe Wright

 

 

País/Año: Reino Unido, 2017

Título Original: Darkest Hour

 

Gary Oldman se transforma por completo para interpretar al Primer Ministro inglés Winston Churchill durante su primer mes en el cargo en plena II Guerra Mundial, cuando rescató a las tropas en la evacuación de Dunkerque mientras se enfrentaba a distintas fuerzas políticas.

La genialidad de Oldman está en presentarnos dos caras del célebre político: por un lado, está un viejo terco, atarantado, excéntrico, malhumorado y difícil de tratar (sus primeras escenas parecen sacadas de una comedia); y por otro, está un estadista inteligente, un líder nato que logra lo que muchos líderes no han podido y no pueden: acercarse al hombre común. Y lo logró apelando al corazón de todos, al orgullo nacional. Es un contraste interesante entre un hombre que a primera vista parecía un payaso, pero que estuvo a la altura de un jefe de estado cuando la situación lo exigía.

Oldman domina las acciones hasta tal punto que es fácil olvidar que hay otros actores aquí: Kristin Scott Thomas, Lily James, el australiano Ben Mendelsohn (otro que merece un mayor perfil). El director Wright compensa por una historia que bien pudo haber sido una obra teatral plana con una dirección estilizada, pero la razón de peso para ver esta película es Oldman. Sin él, se cae todo cual casa de naipes. Todo parece indicar que el actor al fin se llevará su estatuilla dorada, un justo premio a una carrera que lo ha visto interpretar desde un terrorista ruso, pasando por Sid Vicious, el Comisionado Gordon y el tío malo-pero-no-tan-malo de Harry Potter, hasta Drácula, entre otros papeles inolvidables. CALIFICACIÓN: *** / ****

 

 

Pequeña Gran Vida de Alexander Payne

 

 

País/Año: EE.UU, 2017

Título Original: Downsizing

 

Visita Ilustre: Alexander Payne fue invitado especial del Festival de Lima en 2014 y nos dejó huevones a todos con su perfecto español.

Payne, experto en agridulces comedias dramáticas que dicen mucho acerca de la vida con un corrosivo sentido del humor – véase joyas como Entre Copas o Nebraska – incursiona en la ciencia ficción con este retrato de un mundo donde la gente puede encogerse a tamaño microscópico para así poder vivir en lujos, al mismo tiempo contribuyendo a la reducción de desechos. Sátira social que no tuvo el gran recibimiento de otras cintas de Payne, pero tratándose de este director, resulta cuanto menos curiosa.

 

 

Se Ocultan en la Oscuridad de Drew Gabreski

 

 

País/Año: EE.UU, 2017

Título Original: Be Afraid

 

Se vienen más. La primera película de terror en cartelera este año; aún quedan 1762 más.

Publicidad gratis. Un review que le hice el año pasado para Screen Anarchy.

 

Ya parecía raro que no haya películas de terror en cartelera. La parálisis de sueño es un tema interesante y complejo; esta parte de una de las tantas teorías que se han dado sobre ella (que es una puerta a otra dimensión, etc.) pero no hace nada interesante con la idea salvo repetir los mismos golpes de efecto – música atronadora incluida – que han utilizado un sinfín de cintas de género mediocres en los últimos diez años.

Si quieren ver una buena cinta sobre el fenómeno, busquen The Nightmare de Rodney Ascher, documental que recrea en vívido y perturbador detalle las experiencias de la gente que padece de la parálisis, que es más común de lo que parece. CALIFICACIÓN: * / ****

 

 

Como Cortar a tu Patán de Gabriela Tagliavini

 

 

País/Año: México, 2017

 

Remake: Falta una versión peruana (hecha por Tondero, claro): “Como Chotear a tu Flaco”, protagonizada por Gisela Ponce de León.

 

Una mujer especialista en terminar relaciones toma como misión separar a su hermana de su pobre excusa de novio. Definitivamente no soy el público para esta película; basándome en la sinopsis, es para los/las que disfrutaron de Bridesmaids, Trainwreck o cintas similares (mi problema con las comedias gringas es tema para otro texto).

 

 

YAPA: No se puede resumir la genialidad de The Room en ocho minutos, pero este video hace el intento. La película entera está disponible en YouTube, pero es mejor que la descubran por su cuenta.

 

Héroes de Acción

La temporada de premios se hace esperar, pero por mientras tenemos a dos modernos héroes de acción en cartelera: Dwayne Johnson aún sigue esperando su propio Comando, la película clasificación para adultos en donde reviente a quien se le cruce mientras suelta frases para el bronce, pero por mientras su carisma sigue ganando adeptos.

Por otro lado, la carrera de Liam Neeson ha encontrado un segundo aire desde que Taken lo mostrara como una máquina imparable de repartir combos. Y aunque su talento da para mucho más – hace algunas semanas tuvimos en cines El Informante como prueba – nunca está de más verlo en cintas de género, donde no tiene ni que moverse para ser intimidante.

 

El Pasajero de Jaume Collet-Serra

 

 

País/Año: Reino Unido/EE.UU, 2018

Título Original: The Commuter

 

Trama resumida en una oración: Liam Neeson mata a todo un tren. La más reciente entrega en una saga que incluye “Liam Neeson mata a todo París”, “Liam Neeson mata a todo un avión”, “Liam Neeson mata a todo Estambul” y otras.

No te vayas, Liam. Neeson ha manifestado más de una vez que va a dejar el cine de acción debido a estar entrado en años (está exagerando; si Clint Eastwood todavía puede intimidar a los ochenta y tantos, el sesentón Neeson no debería tener problemas), por lo que El Pasajero tal vez sea la última vez que lo veamos romper cráneos, al menos por un buen tiempo.

 

Liam Neeson interpreta a un padre de familia/vendedor de seguros común y corriente (o lo más común que pueda parecer un tipo de dos metros con pinta de boxeador y marcado acento irlandés) que toma el tren subterráneo todos los días, hasta que un encuentro con una femme fatale lo envuelve en una intriga.

Dirige el español Jaume Collet-Serra, quien se ha hecho una carrera decente dirigiendo thrillers entretenidos y que se dejan ver sin complicaciones (se le llama un Hitchcock de Serie B). Este sería su cuarto trabajo junto a Neeson; son los próximos Scorsese-DiCaprio.

 

 

Jumanji: En la Selva de Jake Kasdan

 

 

País/Año: EE.UU, 2017

Título Original: Jumanji: Welcome to The Jungle

 

Juventud arruinada: Para los que vieron la original Jumanji con Robin Williams y uno de los peores ejemplos de CGI de la historia (esos inolvidables monos pixeleados), la sola idea de esta secuela es suficiente para sentir que les están faltando el respeto. Ni siquiera tenía que llamarse así, pero démosle una oportunidad.

Corrección política: Hubo una mini controversia cuando salieron las primeras imágenes de esta película, sobre lo innecesario de sexualizar a Karen Gillian poniéndola en un peto y pantalones cortos. Esto al parecer se justifica en la película; al estar ambientada dentro de un videojuego, parece estar comentando sobre esta práctica, que es lamentablemente común entre los que diseñan juegos para consolas (véase Tomb Raider).

 

Secuela al clásico noventero, que convierte el juego de mesa en un videojuego, donde cuatro adolescentes vivirán la aventura a través de sus avatares: el nerd se convierte en Dwayne “La Roca” Johnson, el macho alfa es el chato bocón Kevin Hart, la chica tímida y desadaptada (la “Ally Sheedy” del grupo, se podría decir) es Karen Gillian y la rubia popular es el gordo Jack Black.

Se esperaba una secuela innecesaria, una excusa para hacer dinero y para seguir alimentando la creencia de que “Hollywood se ha quedado sin ideas”; pero varios críticos del país del norte han tenido que apagar las antorchas y admitir que es cuanto menos, muy entretenida. Algo que no me veía venir, pero como fan de La Roca y su eterno carisma (inacabable hasta en las peores películas; y es que el tipo se entusiasma tanto por sus propios proyectos, por más ridículos que sean, que resulta siendo contagioso), quería verla de todas maneras.

 

 

La Fiesta de la Vida de Eric Toledano y Olivier Nakache

 

 

País/Año: Francia/Canadá/Bélgica, 2017

Título Original: Le Sens de la Fete

 

¿Quiénes son? Toledano y Nakache estuvieron detrás de The Intouchables, gran comedia dramática que introdujo al ultra carismático Omar Sy al mundo; dio el salto a Hollywood pero nunca supieron que hacer con él.

Caserito. Las comedias francesas de corte comercial – simpáticas, muy light, para pasar el rato – se han vuelto presencia habitual en nuestra cartelera y casi todas incluyen a este señor (esta no).

 

Los preparativos de una gran boda en un palacio estilo Versailles se salen de control en esta agradable aunque olvidable comedia francesa. Tiene todos los elementos para ser hilarante: el atorrantisímo cantante de bodas, el novio insufrible, meseros conchudos, un fotógrafo aficionado al Tinder, el atarantado planificador que se arrancaría el pelo de la frustración si lo tuviese, etc; pero prefiere no llegar al extremo de lo absurdo.

A ratos, se siente como ver una boda en tiempo real (aburrido discurso del novio incluido) y eso es algo tedioso a menos que sea uno mismo el que esté parado en el altar. Para pasar el rato y nada más. CALIFICACIÓN: ** / ****

 

 

YAPA: Liam Neeson quiere hacer impro. Ahora.